La muerte es siempre un tema complejo, pero cuando se trata de explicarla a los más pequeños, aún más. Ante la pérdida de un ser querido son muchos los padres y madres que se ven ante el dilema de llevar o no a los niños a un funeral.

“En nuestra cultura necesitamos distanciarnos de la muerte, no se habla, es algo tabú. Y lo que hacemos es distanciar también a los niños de ella. Es un aspecto cultural, pero no parece lo más beneficioso para los niños”. Así lo señala Blima García, Psicóloga General Sanitaria y Terapeuta Familiar.

¿Deben asistir los niños a un funeral?

Los adultos, pensando en la mejor manera de proteger a los niños, suelen ofrecer explicaciones poco concretas sobre la muerte. Se les dice que el difunto está en el cielo o un lugar mejor. “Esto puede crear confusión. Lo ideal es contar que la persona ha muerto y adaptar la explicación al momento evolutivo en que se encuentre el niño”, aclara la psicóloga.

Ser claros y ofrecer consuelo, las claves en el duelo de un niño

Numerosos expertos coinciden en señalar los seis años como la edad en que los niños empiezan a tomar conciencia de la muerte. Saben que sucede, y que hay personas que desaparecen para siempre. A partir de ahí, ya se les puede ofrecer una explicación de lo que representa la muerte, siempre teniendo en cuenta su edad.

Es importante validar los sentimientos de los más pequeños

A la hora de explicarla, es importante validar los sentimientos de los más pequeños. No hay que negarles la tristeza, sino que lo mejor es sincerarse. Tal y como señala Blima García, es mucho mejor un “yo también estoy muy triste” al tradicional “a él no le gustaría que estuvieras triste”. Debemos así darles la posibilidad de expresar sus emociones, ayudándoles y ofreciéndoles cariño. Como para todas las personas, para los niños también serán momentos difíciles. 

Despedidas adaptadas a los más pequeños

Llevar o no a los niños al funeral será una decisión personal de cada familia, aunque también en ello la edad será el factor determinante. “Nos visitan muchos jóvenes que sufrieron una pérdida en su adolescencia y a los que no dejaron despedirse. Ellos lo recuerdan como un momento muy doloroso, precisamente por esa falta de acudir a un último adiós”.

Y es que los ritos son importantes para todas las personas, y ese mismo es el sentido de los funerales, formalizar la despedida. Sin embargo, en el caso de niños más pequeños se puede llevar a cabo algún ritual alternativo, si el niño es pequeño, quizá el tanatorio no es el mejor entorno para esa despedida. Para ellos es un lugar desconocido, en el que pasar muchas horas y la situación puede volverse violenta. Pero podemos preparar algún tipo de rito alternativo, construido para ellos, para que también puedan despedirse, pero que sea a su manera”.

Por Paula García Lastra
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